de la gloria que quemamos
ese humo respiramos
tantos sueños ya matamos.
De subir, ya ni hablar
desde abajo nos miramos
y de arriba nos llamaron
ya lo vi, caducamos.
Yo te vi masajear
con tus manos trabajosas
a ese rudo y prepotente amor
que nació de entre tus rosas.
Y en mi cielo
pocas nubes
y en mis nubes
hoy tu cielo.
A+
No hay comentarios:
Publicar un comentario